En general, no entiendo muy bien la histeria en los medios de comunicación durante los últimos 10 años con respecto al mercurio. De niño (en los años 70), rompíamos termómetros y jugábamos con esas bolitas, especialmente era divertido hacerlas rodar por superficies polvorientas. Y nadie enfermó ni murió por eso, que digamos.