Hace unos 4 años fui al mastólogo quejándome de un dolor en un punto específico del pecho. Él palpó y dijo que todo estaba bien. Imbécil. Porque un año después, en ese mismo punto y ya por todo el pecho, aparecieron quistes.
Y luego, por cierto, apareció un fibroadenoma, precisamente en el lugar donde me quejé ante ese médico idiota.
En resumen, chicas, si algo les duele, vayan directamente al ecografista — ese es el primer punto. Segundo — los quistes no son cáncer, no se asusten, le pasa a muchas personas, la gente vive y no se muere. Sí, hay que controlarlos, pero no tiene sentido entrar en histeria. Pero sí ocuparse de su salud — al 100%.
Con los quistes — inmediatamente al ginecólogo con una ecografía pélvica (aunque no se lo hayan indicado, háganlo por su cuenta; una señora en la clínica pública no detectó un pequeño nódulo durante un año, mientras yo me revisaba en paralelo en una clínica privada y ya sabía que tenía problemas ginecológicos. La señora, naturalmente, no me envió a ninguna ecografía, a la señora le importaba un comino).
Otro médico importante es el endocrinólogo. Obligatoriamente hagan pruebas hormonales; en mi caso, la prolactina estaba elevada, lo que me llevó (tras hacerme una resonancia magnética de la hipófisis) a descubrir un microadenoma hipofisario. Pero, sinceramente, lo detectaron, ¿y qué hago con eso? Pues lo mismo — tomo Dostinex/Agalates y vigilamos que el microadenoma no crezca. En fin, la prolactina bajo control y, naturalmente, ecografías regulares de la tiroides.